Delimitar un
tema de estudio significa, enfocar en términos concretos nuestra área de
interés, especificar sus alcances, determinar sus límites. Es decir, llevar el
problema de investigación de una situación o dificultad muy grande de
difícil solución a una realidad concreta, fácil de manejar.
Desde la óptica
de Sabino (1986), la delimitación habrá de efectuase en cuanto al tiempo y el
espacio, para situar nuestro problema en un contexto definido y homogéneo[1]. De manera
tal, delimitar una investigación significa, especificar en términos concretos
nuestras áreas de interés en la búsqueda, establecer su alcance y decidir las
fronteras de espacio, tiempo y circunstancias que le impondremos a
nuestro estudio. En la medida en que el fenómeno bajo estudio esté claramente
formulado y delimitado se favorecerá las posibilidades del investigador de no
perderse en la investigación. Es más fácil trabajar en situaciones específicas
que generales.
En efecto, la
delimitación debe establecerse los límites de la investigación en términos de
espacio, tiempo y circunstancia. Según el detalle:
a. El
espacio está referido al área geográfica y/o espacial en que se va desarrollar
la investigación.
b. Mientras
el tiempo hace referencia al periodo o lapso del cual trata el estudio.
c. El
elemento circunstancial a características de orden particular que
serán tomadas en consideración y sobre las cuales se actuará para obtener la
información necesaria para nuestro estudio.
En consecuencia,
la delimitación debe aclarar en particular que persona, materiales,
situaciones, factores y causas serán considerados o no.
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