EN EL NORTE Y EN EL SUR
Caminando por la Rambla de Barcelona, me llamó la atención un pequeño grupo de jóvenes que vendían un periódico, creo que los estaba buscando y me acerque de inmediato, sobre la pequeña mesa cubierta por una tela roja, había unas revistas con un logotipo muy conocido por mi, ... la hoz, el martillo y la estrella de cinco puntas. Esto fue en el año cuando no estaba regularizado como migrante, eran días de ilegalidad o simplemente no tenía los papeles en regla. Le pedí información a uno de los jóvenes que em dijo que era charnego en tierras catalanas, charlamos un largo rato; le comenté de mis experiencias en movimientos de izquierda, en i adolescencia y en la época universitaria. Le compre el periódico y dos revistas, con el compromiso acordado que asistiría a las reuniones que se realizaban en un Ateneo ubicado en el barrio Gótico.
De regreso al lugar donde vivía, mientras me trasladaba en el tren de cercanías, tube tiempo para leer el periódico y algunos artículos de las revistas, de mis nuevos camaradas de Unificación Comunista de España; llegué a la casa donde compartía la vivienda con dos chilenos, un colombiano, un boliviano, y otro ecuatoriano como yo. Era un domingo por la noche y todos con alegría de refugiados intercambiabamos nuestras historias más inmediatas, yo les compartí las publicaciones compradas con pesetas ganadas a fuerza de ayudante de paleta, luego de una cena comunitaria y una charla que duró hasta media noche todos fuimos a nuestras camas a descansar nuestros cuerpos, porque al día siguiente nos tocaba madrugar, para trabajar en la construcción de nuevas viviendas, para los nuevos hipoteados.
Un migrante sin papeles tiene muy pocas opciones de trabajo, pero en esa época se necesitaba mano de obra en el sector del ladrillo, los albañiles del sur eran muy requeridos, pprque trabajaban sin protestar horarios de diez horas y más, la paga en negro, o sea sin afiliación a la seguridad social y todas las horas extras que se requerían. Algunos como yo que nunca habían cogido un bailejo en su vida, éramos los que más sufrimos; se trabajaba hasta que las manos de llenaban de callos, y brotaban callos sobre callos; después de cada jornada laboral, nos acogimos a la costumbre mediterránea, de pasar por el bar y tomar un par de cervezas medianas o una copa de vino, este era el momento de una aparente felicidad, donde se charlaba entre trabajadores de la comunidad europea, los de Europa del este y los del sur, los sudacas, ...
Los trabajadores que venían de la Europa del este, pasaban a las filas del sur, por no tener los documentos en regla, y por venir de paises considerados pobres en el norte; todos los trabajadores y obreros españoles que conocí en esa época decían ser de clase media, a pesar de que muchos eran analfabetos y producto de una migración de las regiones pobres de España.
En la línea que divide imaginariamente al planeta en dos, en el ecuador del mapamundi, se encontraba un país en una gran crisis, producto de la sucesión de gobiernos neoliberales elegios democráticamente; donde los banqueros en complicidad con el estado, realizaban un gran feriado bancario o un corralito como se lo llamó en Argentina, el dinro de los ahorristas desapareció como por arte demagia y encontró refugio en paraísos fiscales.
Esto produjo una oleada de mujeres y hombres, en edad laboral joven, fuerte y desesperada; desde el sur llegan avines llenos de "turistas", que al pasar los controles migratorios, en pocos días pasaban a formar parte de esa polación sumergida de trabajadores y trabajadoras, sin derechos laborales; el sur en el norte es visible, incluso cuando observas los horarios de los trenes, metros y sus ususarios; en horas de la madrugada se ven mujeres extranjeras solitarias que vana sus trabajos como empleadas de hogar, unos pocos obreros que luego son multitud como a las seis de la mañana, después desfilan los estudiantes y trabajadores del sector de serviciós, y finalmente siempre con prisas en sus andares, los y las oficinistas, ...
El sur sale muy temprano y retorna muy tarde.
En mis años de obrero del norte,en mis horas y días libres, los dediqué al activismo político con la gente de Unificación comunista, mediante marchas, acciones de protesta, la venta de publicaciones de la organización, talleres de Marxismo y actividades culturales; también me daba el tiempo para pintar y hacer una que otra expo de arte; también fue una época rica en lecturas, ya que aprobechaba en tiempo en los asientos del metro o el tren leyendo, mientras me desplazaba al trabajo o a la casa patera, donde habitaba con mi novia francesa.
Depués de varios años de trabajo: en montaje eléctrico, técnico electrcista, mantenimiento, controsl eléctrico, automatismos, dos años como maestro de taller en un centro educativo para menores, o, cárcel para menores.
Solicité a la última empresa empleadota, que me despidiera para acogerme a la prestación de desemleo o el paro; en las negociaciones perdí mi liquidación que pudieron ser algunos miles de euros y no recibí nada. Pero conseguí i libertad laboral y recibiría durante dos años un sueldo de desempleado; dejé el trabajo en una época de gran crisis económica, por la explosión de las burbujas inmobiliarias, el cierre de fábricas e industrias que dejaban a miles de trabajadores en la calle; mis compañeros de trabajo me calificarosn de loco y bruto, no entendían el porqué quería ser parte de la muchedumbre desempleada, deambulaba desorientada por las calles y plazas de Barcelona; los bares donde bebían y reían los obreros se fueron cerrando,al no tener clientela que pueda pagarse un tragao, finalmente cerraron el penúltimo bar de la esquina de mi barrio en Mollet del Valles, ...
Con un sueldo de 1080 euros de desempleado y unos ahorros, reinicié mis estudios académicos en la Universidad Ramón Llull, en una maestría de dirección de cine y tv. y al terminarlo retorne al Ecuador, dejando una casa con todos mis tereques, una biblioteca engordada durante años con libros de segunda, comprados los domingos en el mercadillo de San Antoni, un coche seminuevo que se quedó abandonado en el terreno de una buena amiga, ...
Mi equipaje de retornado:una maleta llena de libros, otra de ropa compada en los mecadillos, un rollo de telas pintadas al óleo que nunca pude vender en galerías o exposiciones, tres botellas de vino del penedés, mi guitarra de gitana intercambiada con grabados, con mi amigo Sven, el payaso triste, ...
En quito comencé a trabajar en la Facultad de Artes de la Universidad Central, luego en un Instituto Superior Público, para finalmente quedarme como docente en al Facultad de Arquitectura de la UTE; regreso nuevamente a Barcelona a estudiar una maestría de Investigación en Arte y Diseño, en la Universidad Autónoma de Barcelona y nuevamente regreso a la mitad del mundo, ...
Trabajé en la Universidad Nacional de Educación, en una sede que está asentada en la amazonía ecuatoriana; mi formación académica ha sido eurocéntrca y he comenzado a cuestionarla, mientras realizaba cursos, seminarios, talleres y encuentros en la CIESPAL .
Mi trabajo en el territorio con sus complejidades y contradicciones, me dan luces para buscar y bregar por los chaquiñanes, conocimientos y saberes nuevos para mi, que siempre estubieron frente a mis narices, pero que hasta hoy no los podía ver. Todos mis alumnos eran docentes de educación básica, que no tubieron la oportunidad en su tiempo, de conseguir su licenciatura en educación, un alto porcentaje de ellos son de pueblos y nacionalidades indígenas, la UNAE y estos singulares profesores y profesoras, que laboran en comunidades alejadas de las ciudades, que los veía en las clases presenciales los sábados o domingos, han generado en mi la necesidad de pensar y repensar el sur, desde el sur y con el sur; también en profundizar mis estudios en pensadores críticos de occidente, leer autores invisibles para mi hasta hoy.
El paso corto como docente, en el Instituto Superior de Arte Daniel Reyes, ubicado en San Antonio de Ibarra, me ha despertado el gusto por la escuela quiteña y la escultura. Estos últimos siete años viviendo la tragedia de la destrucción del país, con los gobiernos neoliberales de banqueros, narcos y criminales; cuatro años escribiendo una tesis que me está consumiendo, y, ahora en el 2024 preparando mi maleta de gitano para retornar a España.
Mi amigo Fausto, artista de los buenos